Esa mañana como tantas, tomó el colectivo temprano dado que tenía mucho que
hacer en la oficina, al poco rato, le toco sentarse al lado de una joven que leía
un libro, curioso, se le ocurrió fijarse en él a ver de qué se trataba. Cuál sería
su sorpresa, al darse cuenta que el mencionado libro, estaba con sus páginas en
blanco, pero algo más raro todavía, la joven que leía iba imprimiendo con ese simple
hecho, un texto, que avanzaba al igual que sus ojos, sobre el blanco papel.
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