miércoles, 27 de agosto de 2014

IMAGINAR



Vuela el pájaro de una a otra rama, cruza el ave el lago encantado y desciende sobre la falda de la bella, que duerme el sueño de los enamorados. El picaflor, ese pequeño demiurgo carpintero de flor en flor recorre las orillas y cargado de néctar y olores, va a posarse sobre aquella, a la que arrulla el canto de los ruiseñores. Todo es paz en ambas orillas, la brisa suave acomoda el paisaje y un benteveo adorna sus plumas cual si cambiara infinitos trajes. El mediodía es la hora del día en que esto acontece y tanta paz, de pronto se estremece en el estruendo de un formidable rayo, que se origina en el celeste cielo y trae a estos lugares a Juan El Temerario, Príncipe del Imperio, poderoso señor de estos lares. Inquieta la durmiente se despierta, ya las aves han huido de su lado y ve acercársele al príncipe despacio, lentamente, como diestro observador a la obra de arte. Es ahí que su voz escapa de su cuerpo y pregunta el aire circundante.
--¿Quién sos? ¿A qué vienes?
--Soy el Príncipe Juan El Temerario, te he visto desde el campanario y vengo a cerciorarme si es cierto, lo que mis ojos han observado de tan lejos.
--¿Y a que conclusión llegas?
--A que les falto vuelo se quedaron cortos en calibrar tu belleza, no alcanzarían todas las flores para decirte bella, ni el canto de los pájaros, para comparar tu voz con el sonido estelar de las estrellas.
 --Me adulas príncipe sin saber nada de mí, eres audaz.
--Soy temerario.
--Si tanto lo sos espero no te defraude saber quién soy.
--¿Quién eres?
--Soy una lamia, una serpiente y lo que ves de mí es producto de tu imaginación.
--¡Por los sabios terrenales! Entonces yo imagino tu existencia y si dejara de imaginar vos para mi dejarías de existir.
--Así es, Odín lo ha dispuesto de esa forma y él sabe lo que hace.
--Pero yo deseo tenerte ¿Qué debo hacer para lograrlo?
--Deberás estar conmigo pero sin estarlo, ya que nunca tendrás la certeza de hallarte en mí.

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lunes, 25 de agosto de 2014

COSAS



Cuando la vida pasa apúrate no sea cosa que la pierdas.

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La vida es una azafata rubia de ojos celestes y tez blanca -dijo- mientras acariciaba el cuerpo de la mujer que a su lado dormía. La vida es un conjunto de cosas para producir el coito y solo se la goza desnudos,  revolcándose en la cama abrazados ambos, en un ir y venir como las olas del mar embravecido, así, manifestaban al mundo su alegría, locos de amor en un deseo intenso, que terminó como terminan esas cosas, por una eyaculación y un orgasmo, situaciones  tan triviales cuando hay motivo, que es mejor no contarlas, ni siquiera para aquellos que se creen expertos. Lo cierto que nuestro hombre, compuso su figura y desnudo  como estaba, sintió vergüenza y rápido con la sábana, cubrió su cuerpo y el de la azafata rubia que a su lado se encontraba. Después miró el techo y agradeció su suerte de no soñar y por el contrario, estar despierto.

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Un policía soñó que detenía a un ladrón, el soñado soñó que era detenido y ya despierto decidió no salir a robar por unos días.

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