martes, 21 de enero de 2014

VOLVER A SER FELIZ



Si vieras un momento mi tristeza volverías a mí, si mis ardientes lágrimas contemplaras, urgente vendrías a secarlas, pero nada de eso harás, porque te has ido y envuelta en amargura me dejaste. Así hablaba dolorida una princesa, frente al espejo de la gran sala de su salón dorado, ya que el príncipe al cual amaba la había dejado, por otro amor de un reino muy lejano. Fue entonces, que desde el espejo salió un duende de forma de esbelto caballero, que se acerco a la princesa al tiempo que le hablaba. Pequeño es el mundo y grandes los designios del destino, ha sido necesario que pierdas el amor de un príncipe, para que a través del espejo, otro amor se te acerque a conquistarte ¿Y qué diferencia hay entre un amor que se ha ido y otro que ha venido? -pregunto la princesa- Ninguna -respondió el caballero- simplemente que yo secaré tus lágrimas y vos amarás de nuevo y volverás a ser feliz en este reino.

UNA MAS




Busca la pata de la araña el hilo con el cual forma su tela, el rastro del caracol brilla iluminado por la naciente luna y en fila ordenadas, las hormigas recorren el jardín, la noche empieza. Atrás quedó el día y los pensamientos vuelan, hechos recuerdos en las alas de pájaros amarillos. Todo es quietud, la actividad cedió paso al reposo y en un banco sentada, una figura humana callada y pensativa, se confunde con el entorno en plena armonía, más de pronto y desde el estanque, se rompe el silencio establecido, son pasos que se acercan al banco donde la mujer sentada aguarda, ya frente a ella, el hombre se sienta a su lado y mirándola a los ojos, le toma las manos y a continuación le dice…
--¡Corten! El dialogo lo agregamos en el estudio.

domingo, 19 de enero de 2014

QUE COSA




Dicen que la negra está embarazada, pero yo no la embarace, dicen, pero lo cierto que hace tiempo deje de verla. La verdad, que tiene una panza enorme y yo no estaba ahí, cuando sucedió lo que debió suceder ¿Qué cosa no? La negra embarazada y yo hace tiempo que la deje ¿Cómo volver atrás y ser lo que no he sido y hoy tal vez, quien lo sabe, quisiera ser? La negra embarazada y yo no fui ¡Que cosa che!

BREVES XIV




Cuando dejes el tiempo que ha pasado sobre la vitrina oscura de una noche y te asomes a lo poco que te queda, sabrás lo mucho que te cuesta aceptar al futuro tan pequeño.

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Ya nadie piensa –dijo él- ya nadie siente –dijo ella- Luego ambos fueron a ducharse para dejar el telo.

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Doblar la esquina le estaba costando trabajo, por eso prefirió la media cuadra.

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Era tan anónimo que incluso ni él sabía que existía.

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Un menú a la carta, es una novela ficcional de la comida.

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Cuando estamos solos, cuando estamos viejos, cuando estamos tristes, deberíamos ponernos contentos porque estamos.

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Tenía el don de gente tan desarrollado que era una multitud.

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Sin ir más lejos -y se alejaba- después de todo -y ya no quedaba nada- fue mejor así -no sabía cómo- Ambos se dejaron.

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El murmullo de una vieja en la tarde hablándole a otra vieja, paradas en la puerta de una casa y un imprevisto golpe de puerta que se cierra, mientras el diálogo se apaga de improviso, es el barrio que entra en mi ventana una tarde cualquiera de verano.

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domingo, 12 de enero de 2014

MIEDO



Siempre había tenido miedo y esa tarde, como era previsible manejando por la ruta hacia un pueblo desconocido de la provincia, también lo tenía. Pero cosa ilógica, el viaje que hacia según creía él, de acuerdo a lo que le habían dicho, terminaría con este flagelo que le arruinara desde siempre toda su vida. Le dijeron y él pensaba que podría ser -por eso iba- que en un determinado pueblo, una señora nacida y criada en el lugar, curaba el miedo, solo era ir a verla y hablar con ella y ya nunca más uno tendría temor. ¿Será verdad se dijo? Y rápidamente se contesto ¡Que sí! Que podía ser, que él creía y entonces, salió a la ruta y allí andaba rumbo a su destino, a terminar de una vez y para siempre con esa sensación que le impedía ser feliz. Fue aminorando la marcha y prestando atención a las señales de la ruta, por lo que estas le indicaban, ya estaría cerca y no se equivocaba, al rato un cartel anunciaba desvío a la izquierda, tomar por rotonda, entrada al pueblo tal y allá fue él, con su vida y su miedo, en pos de una ilusión, no tener más miedo.