Hoy a la tarde veremos volar a las aves migratorias, que se irán de un
lugar a otro del pueblo en busca de nuevos cielos, rumbo a las montañas lejanas
en donde impera el tiempo silencioso, dueño de las elevadas cumbres y los
oscuros y profundos precipicios. Allí entonces descansara el ala azul y el pico
dorado y solo quedará un recuerdo, que embellezca el ocaso, de las cosas que
han sido una vez y para siempre, nada.