martes, 31 de marzo de 2015



Hoy a la tarde veremos volar a las aves migratorias, que se irán de un lugar a otro del pueblo en busca de nuevos cielos, rumbo a las montañas lejanas en donde impera el tiempo silencioso, dueño de las elevadas cumbres y los oscuros y profundos precipicios. Allí entonces descansara el ala azul y el pico dorado y solo quedará un recuerdo, que embellezca el ocaso, de las cosas que han sido una vez y para siempre, nada.

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