Miró una vez más a su alrededor y volvió a descubrir
las siete cruces, los restos de ceniza y los conjuros dispersos por el suelo,
en forma de hojas, flores y ramas, puestas en posiciones diferentes, pero dirigiéndose
todas hacia el lado donde el sol se oculta en el ocaso. Rituales, siempre
rituales e imaginó la gente en círculos, dando sus ofrendas a dioses
misteriosos, paganas figuras de un mundo secular para el desconocido, pero a
todas luces cierto y evidente ¿Dónde estaría ella? ¿En qué lugar de ese pueblo
perdido en las montañas se encontraría? Difícil saberlo, porque cada campamento
peregrino es humo e incienso, rastros de una adoración que ya fue hecha. Era
necesario seguir buscando, no perder la paciencia y menos aún las esperanzas.
Dejo el lugar y a paso lento se alejo rumbo a las imprecisas cumbres, en busca
de la casa, ese sitio, donde ella viviera y de seguro lo haría feliz.
ooo-ooo
Era la noche, las sombras caminando pegadas a la luz
artificial de los focos de alumbrado público, la calle silenciosa, el pavimento
húmedo y la pertinaz llovizna, obligaban al hombre a marchar presuroso hacia su
destino.
ooo-ooo
Cuando tengas que ocupar lugares raros, extrañas consecuencias
de tu azarosa vida, entonces pensaras en mi solo un instante, aquel que te
sirva para saberme predestinado a las pequeñas cosas, a los efectos
secundarios, a la borra de café en el pocillo vacio de la vida, de tal manera
actuaras, que sin creerme me imaginaras lo que no soy, acordándote de mí, solo
para olvidarme.
ooo-ooo
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