Cuando sugerí un reemplazo no lo hice con la idea de molestarla, fue simplemente
que me parecía muy joven, que no iba para ese puesto de Directora de Escuela de
Provincia, donde pensaba yo debía ir una mujer con más trayectoria, más madura,
que se yo, alguien diferente a lo que ella era y representaba y se lo explique,
recuerdo que le dije más o menos esto. Señorita Isabel -porque se llamaba Isabel-
los tipos del ministerio no saben nada de lo que pasa en las escuelas y la mandan
a un puesto, que si bien por conocimiento no me cabe duda debería ocupar, por edad
y experiencia no. Me miro por un segundo con sus hermosos ojos claros y de pronto
su vos y su gesto se endurecieron, fue cuando me contesto. Nabo, vos no sabes nada
de esto, vengo recomendada por el mismísimo ministro, lee bien las notas que te
mandan ¡Estúpido! El que te vas a ir sos vos y así fue, me dieron el olivo como
vice-director y hoy me defiendo vendiendo licuados de banana con leche, cómpreme
uno y hará a un boludo feliz.
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